miércoles 23 de diciembre de 2009

Cerrado por vacaciones

Bueno, llega la navidad y creo que es el mejor momento para darse un respiero en cuanto a la "rutina". Así que, no actualizaré el blog hasta pasadas las fiestas (cuando pueda actualizaré).

Feliz Navidad a todos y próspero año nuevo,
Adry.


Pd.: Últimamente no ando muy inspirado... así que no suelo escribir; pero lo dicho, en cuanto pueda subiré algo.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Increíble; pero cierto

Cada día crean e inventan artilugios para que nuestra vida cuotidiana se haga más cómoda, sin embargo desentendemos que emocionalmente nuestro día a día se entorpece.

Hoy en día, no existe un interior sin fijarse antes en la parte superficial de las personas. El físico se ha convertido en una prioridad, siendo anteriormente algo secundario. Actualmente, entre la juventud, nos encontramos con personas ineptas a sentir, personas que han hecho desaparecer la ilusión de escuchar un "te quiero" haciendo que, de una forma u otra, sea algo vulgar oír. Se ha dejado de luchar por lo que uno quiere, sustituyendo con mentiras cualquier sensación, deteriorando la verdad y atosigando nuestra imaginación, haciéndonos incapaces de sentir o padecer.

Son todas las comodidades existentes las que aborrecen nuestra vida, suprimen lo bonito, apasionado y complicado que es el amor... El amor es la única carrera en la que que no debes competir y has de ir despacio; ya que, al igual que en la vida, tienes que saborear cada pauta e ir a tu ritmo, porque si nos saltamos todos los pasos que conllevan una relación, es dar la salida desde el final y no desde un principio.

Me fijo en los detalles que rodean esta sociedad, y veo que la mayoría de la juventud se guía por intereses en vez de sentimientos. Muy poca gente mira lo que realmente importa: el amor, la fidelidad, la confianza... Todo se ha quedado atrás, abriendo las puertas a esta despreciable nueva generación.




Adry.
adrypley.bloggerfans@hotmail.com (más información a la derecha. Véase: Acerca del blog -> Correo electrónico)

lunes 30 de noviembre de 2009

Cárcel emocional

Los criminales, pagan sus daños causados con años entre rejas; pero más duros son los barrotes emocionales que los de acero, y no hay peor condena y cárcel que la que permanece en uno mismo.

En nuestra existencia podemos creernos conscientes a los hechos y duros frente a problemas nefastos, lo cual no quita que todos tenemos un punto débil, y no siempre vamos a lenvantarnos cuando nos hieren, a veces la caída nos daña hasta arrebatarnos la fuerza. Nada se supera del todo, la herida desaparece pero la cicatriz perdura y nos acompaña el resto de nuestras vidas.

Más de una vez sentimos esa pérdida de fuerzas para seguir luchando, creemos que somos merecedores de una mejor vida y, en cuanto lo aceptamos, quedamos inmovilizados sin ganas de combatir en la gran guerra que es vivir.

En esos momentos es cuando nos damos cuenta de lo prescindible: tantos amigos desconocidos y seres queridos que se desentienden de tus temores; pero tan pocas personas las que te siguen en victorias y derrotas, que combaten a tu lado sin ser manejadas por el interés y la codicia. A pesar de todo esto, nos sentimos vacíos, nos falta algo en nuestro interior que son las ganas de vivir. Hacen falta esas sorpresas que te dan tus amigos, esa sonrisa que te dedican tus familiares al verte, los leves empujones que te dirigen a retomar tu vida, la muestra del lado positivo en lo malo... Son esas cosas, las que nos regalan ánimos para devolvernos nuestras fuerzas, y que te motivan de tal manera que día tras día aspiras a comerte el mundo.

Démosle un poco de intriga a nuestro alrededor, demostremos lo que sentimos a nuestros amigos, amores o familiares; hagamos que hoy sea el mañana que ayer nos atosigaba, creando en nuestro interior la esperanza de seguir hacia adelante.



Atentamente,
Adry.

Pd.: Siento los retrasos en subir mis reflexiones últimamente, pero la inspiración no es algo que viene cuando uno quiere.

sábado 21 de noviembre de 2009

Borroso recuerdo

Una noche sin saber por qué, me encontraba a tu lado sobre una cama, tú dormías y yo no podía resistirme a dejar de observarte. Cuando despertaste, me preguntaste por qué lo hacía; yo te contesté que solamente me atrevía a mirarte cuando no te dieras cuenta, porque fueron dos veces las que intenté tenerte y fueron dos las que fallé. De pronto, nuestras miradas se cruzaron, los relojes dejaron de contar y la frustración que se apoderaba de mí, desapareció. Me dijiste susurrando que, al igual que yo a ti, me echabas en falta. ¿Por qué susurras? -te pregunté. Me contestaste que te sentías afónica de haber estado tanto tiempo gritando al silencio que me amabas. En ese momento se apartaron las palabras abriendo paso a lo que sentían nuestros corazones.

Lástima que tan sólo estuviera soñando, y que me sintiera más vacío que nunca al perderte por tercera vez sin siquiera haberlo intentado.


Adry.

Pd.: Siento no haber podido actualizar antes, pero he tenido problemas con mi conexión a internet.

viernes 13 de noviembre de 2009

Aprendices de la sociedad

Nacemos sin ser nadie, no tenemos personalidad y mucho menos conciencia de nuestros actos.

Con el tiempo, según vamos creciendo, adaptamos nuestra forma de ser a cómo transcurren los hechos alrededor. Ya no somos nadie, somos lo que se nos enseña a ser y lo que hemos obtenido de los demás.

El comienzo en esta vida determina cómo seremos en nuestro final.

Jamás vuelvas a decir que así eres, porque así es como se te ha enseñado a ser en esta sociedad.



Adry.

miércoles 11 de noviembre de 2009

El tercer camino

Con el tiempo, uno se acostumbra y aprende de todo sobre la vida, pero la presión y la confusión son dos de los muchos puntos débiles que tenemos, y más aún cuando éstos se sienten por amor.

El amor es complicado de conseguir, es como alcanzar la meta de un laberinto: empiezas tu recorrido en soltería, hasta que decides emprender el viaje junto a otra persona. Pocas parejas tienen éxito, y por ello sueles terminar acorralado en una parte del laberinto sin salida. Permanecemos tan ciegos a los hechos, que queremos creer que nuestra pareja es la ideal, cuando en realidad es una persona más pero que te conoce y con la que tienes confianza, como consecuencia, a veces nos cuesta volver hacia atrás para recorrer de nuevo el laberinto con un recorrido diferente. Decidimos afrontar la realidad con valor y, con el tiempo, conseguimos empezar una nueva historia de amor. Como suele pasar, nos encontramos otra vez sin salida, es una persona diferente, pero sigues igual de ciego dándote de golpes con la cabeza en el muro, como si nuevamente no quisiéramos volver a pasar por lo mismo de volvernos atrás.

No siempre nos fijamos en una sola persona, otras veces nos encontramos con dos caminos que tomar, dos personas a las que querer porque una de ellas tiene lo que a la otra le falta, y viceversa. En esos momentos es cuando sentimos la presión de tomar una decisión, la confusión de no saber cuál tomar. Aquí está nuestro error, pensamos que debemos decantarnos por una de las dos opciones, pero en realidad hay miles de recorridos, podemos escalar el muro para crear nuestro propio camino y, por muy duro que sea, tal vez más adelante consigamos encontrar a una persona que nos llene por completo. Quizá nos saltemos una etapa de nuestra vida al hacerlo, pero gracias a ello no volvemos a equivocarnos y estancarnos en la rutina.

Así es el amor, debes ir buscando todos los recorridos posibles hasta encontrar la salida, y aunque irónico parezca, cuando no nos quede nada por buscar, será cuando debamos darlo todo por perdido.


Atentamente,
Un chico que todavía sigue escalando el muro y creando su propio camino... El tercer camino.

Adry.

sábado 7 de noviembre de 2009

El disfraz social

El disfraz social.

Hoy, me vuelvo a poner mi máscara para dirigirme a la realidad, que en verdad veo como una ilusión. Una realidad ficticia, en un mundo en el que existen más personalidades que habitantes...



Diría que no soy el único que tiene una personalidad distinta para cada persona. Ahora ya sé por qué siento como si nadie me conociera, por qué siento que soy un desconocido para mí mismo, y es por el simple hecho de no atreverme a mostrar a todos cómo soy en realidad. Parece ser, que para tener algo en común con alguien, debes fingir ser su clon.

Por culpa de esto, nos equivocamos al amar. Porque encontramos una compatibilidad que, tarde o temprano, termina siendo imaginaria. Acabas dándote cuenta de que no conoces a la persona que amas, y que tu felicidad ha sido fugaz: cuando más parece que brilla es cuando desaparece entre la oscuridad.

Si te paras a pensar, la realidad no existiría sin la ficción, no habría una verdad sin una mentira. Todo concepto tiene su antónimo, por eso necesitamos enemigos en la vida para convertirnos en mejores amigos.

En la vida, debemos aprender a mostrar lo que sentimos. Yo estoy harto de tener el corazón roto y por fuera lucir un caro traje, estoy cansado de verme como un gato en un mundo de perros... Pero con el tiempo, sé que me encontraré a mí mismo al igual que lo haréis vosotros.

En definitiva... Hay tantas cosas que hacen de este mundo tan imperfecto, que por ello nadie cree en la perfección.



...Mañana, me quitaré este disfraz para comprenderme.



Adry.

jueves 5 de noviembre de 2009

Afrontar la realidad

Hace aproximadamente medio año, mi Tío falleció.

Un día, mi madre tocó a la puerta de mi habitación, me hizo sentar en la cama y se sentó a mi lado. Al ver como las lágrimas recorrían su rostro, supuse que era una mala noticia. Yo totalmente angustiado le pregunté qué pasaba, me dijo que a mi Tío Manolo le habían diagnosticado cáncer de pulmón... Yo, me quedé sin saber qué hacer en esa situación, así que le dije a mi madre que, por favor, saliera de mi habitación. Antes de salir, ella me dijo que no le quedaba más de un año de vida y, tras salir, me encerré en mi habitación manejado por la ira y la impotencia.

No tenía suficiente valor de ir a verlo, era un acto despreciable por mi parte, pero no podía verle totalmente cambiado por la quimio.

Unos meses más tarde, llegó la navidad. Siempre celebrábamos toda la familia la noche buena en casa de mi Tío. Yo estaba totalmente acojonado, no podía ni mirarle a la cara. En cuanto abrió la puerta, vi en su cara una enorme sonrisa por verme allí, sabía que a mí todo esto me impactaba mucho y, en vez de despreciarme por no haberle ido a ver, me comprendió. Era un Tío maravilloso, era exactamente como yo, comprendía a los demás antes de comprenderse a sí mismo. Él estaba totalmente cambiado, había engordado y no le crecía pelo por ninguna parte del cuerpo. Me extrañaba verlo cambiado y a la vez con ganas y alegría de celebrar ese día otro año más. Cuando llegó la noche vieja, ya todo lo veía más normal pero seguía angustiándome por dentro.

A partir del fin de año, no volví a verlo más. Pasaron tres meses cuando de nuevo, mi madre aporreó la puerta de mi habitación. Asustada me decía que habían ingresado a mi Tío en el hospital y que se iban a verle. Mi madre, se quedó parada mirándome como esperando que le dijera: "Mamá, os acompaño", pero otra vez más, no tuve valor. Si ya me costaba verlo perjudicado por la quimio, no quería imaginarme verlo entubado por todas partes del cuerpo y verme a mí desesperado en una sala de espera durante horas.

Pocos días más tarde, mi madre al comprenderme, me pidió que por lo menos llamara a mis primos y les demostrara que estaba preocupado tanto por mi Tío, como por mis primos y mi Tía. Estuve hablando por teléfono con mi primo durante varios minutos, me hizo ver las cosas de otra forma y me convenció para ir a verle. Planté valor a la situación, en 20 minutos ya estaba listo para coger el autobús e ir a ver a mi Tío al hospital. Justo al abrir la puerta de mi casa, sonó mi móvil; era mi primo llorando, diciéndome que mi Tío había fallecido pero que no sufrió apenas. La impotencia se apoderó de mí y sin darle explicación alguna, colgué el teléfono y me puse a llorar como nunca lo había hecho.

Pasó una semana desde su fallecimiento y me encontraba en una iglesia, en primera fila por ser su sobrino, mientras escuchaba las palabras de la misa. Cuando el evento terminó, todos y cada uno de los presentes en esa misa, pasaron por delante mía a darme el pésame y decirme que lo sentían. En esos momentos, me era imposible no llorar al pensar que, por culpa de no haber sido capaz de afrontar la realidad, no pude despedirme de mi Tío Manolo.



Con esto, quiero deciros que nunca pospongáis para otro día lo que podéis hacer hoy, que el valor sobra cuando faltan sentimientos, que afrontar la realidad es un hecho y no un mito.

Todavía sigo arrepintiéndome día y noche de no haber afrontado la realidad cuando más lo necesitaba mi Tío.

En memoria de mi Tío Manolo, como muestra de total arrepentimiento por no haberme podido despedir de él, te doy las gracias por haber sido mi ejemplo a seguir, gracias por haberme hecho más fuerte en esta vida; gracias porque sé, que cuando estabas al borde de la muerte, sabías que aunque nos separaran varios kilómetros, los habría recorrido corriendo si hiciera falta, para decirte una última vez que te quiero.

Mi Tío Manolo, fallecido el 06 de marzo de 2009. Que descanses en paz.






Es una etapa de mi vida, que siempre me ha hecho reflexionar en muchas situaciones, espero que a vosotros también os sirva como ejemplo para que siempre estéis cerca de vuestros seres queridos, tanto en lo bueno como en lo malo.


Atentamente,
Adry.

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